Dólares para el Desarrollo


Por A. Somoza y P. Garrera.- WWW.AMBITO.COM 10/05/2013

Dólares al servicio del desarrollo nacional

Por Ariadna Somoza y Pablo Garrera (Economía del Bicentenario).- Los nuevos instrumentos financieros que el Gobierno Nacional puso a disposición de los ahorristas en dólares constituyen toda una novedad, habida cuenta que, hasta ahora, los estímulos oficiales para el ahorro en pesos dominaban la plaza financiera.

Considerando que existen aproximadamente 160 mil millones de dólares en el exterior, y otros 40 mil debajo de colchones o en cajas de seguridad en el país, sería ilógico no ofrecer alguna alternativa de inversión para volúmenes que, en conjunto, representan casi la totalidad del PBI argentino. Más en un contexto donde la crisis financiera internacional promueve desequilibrios que obligan a políticas activas en los países que intentan blindarse de ellos. Y en una nación como la nuestra, con una estructura productiva tan desequilibrada, la reindustrialización generada desde hace un tiempo demanda de una iniciativa permanente para continuar garantizando las divisas necesarias que aseguren a futuro los logros obtenidos hasta aquí. 

La historia económica nacional ha acumulado en las últimas décadas tres mega devaluaciones, con consecuencias nefastas en cuanto a distribución del ingreso, destrucción de puestos de trabajo y estancamiento. Nuestra propia experiencia interpela desafortunadas intervenciones que recientemente tuvieron algunos referentes económicos de la oposición, muchos de ellos hombres de negocios encargados de comercializar información económica, siempre más dispuestos a promover incertidumbre y lesionar expectativas sobre el curso actual de la economía que a analizar con rigurosidad la coyuntura económica con todas sus variables, evitando reduccionismos y simplificaciones. Muchos de ellos manifiestan que los instrumentos financieros sólo se orientan a abastecer de divisas a un Gobierno presuntamente desorientado ante el incremento del mercado paralelo. Pero lo cierto es que el "dólar blue" apenas concentra un segmento minoritario de las transacciones, que oscila en 2 o 3% de las operaciones diarias totales, que no justificaría bajo ningún concepto su publicación diaria acaso como si se tratase de un indicador indispensable que pudiera ser termómetro de la economía real. Salvo que se pretenda fustigar una devaluación o una corrida cambiaria, forzando una fenomenal transferencia de riqueza contra los sectores populares. No por casualidad la Presidenta de la Nación advirtió en los últimos días que habría que esperar a otro Gobierno para una medida de este tipo. 

Además, plantear que la suerte de los anuncios está echada porque "nadie le va a prestar a un Gobierno para financiar su déficit", es un argumento fácilmente refutable, pero que sin embargo se derrama por la prensa dominante con el propósito de condicionar el éxito de los anuncios de antemano. En primer lugar, porque los vencimientos de deuda en el mediano plazo son significativamente más bajos que los compromisos de los cierres anteriores. En segundo término, porque si bien el superávit comercial revela una caída en la comparación interanual, aún se mantiene en niveles que permiten un flujo de divisas lo suficientemente importante para atravesar la crisis financiera sin tener que promover ajustes o perder puestos de trabajo.

Así, con un panorama macroeconómico saludable, niveles de exportaciones todavía altos y una focalización sobre las importaciones, el Bono de Ahorro Argetino para el Desarrollo Económico (BAADE) se piensa como un instrumento financiero al servicio de infraestructura y energía, que resultan vitales para asegurar el proceso de crecimiento. El Certificado de Inversión (CEDIN), a su vez, busca dinamizar el sector inmobiliario que, desde la administración del mercado de cambios, registra una merma en las operaciones. La construcción, fruto de la obra pública y la inversión privada, fue uno de los sectores más dinámicos de los últimos años. Pese a que una parte importante de sus costos de producción- insumos básicos como cemento, cal y arena- y los salarios, son en pesos, la comercialización de los inmuebles continúa nominada en dólares, mientras que la posibilidad que tienen grandes desarrolladores de construir y especular con las ventas estaba generando una caída abrupta de las operaciones en los últimos meses. De manera que este certificado, junto a planes federales de vivienda y el Pro.Cre.Ar, puede contribuir a refortalecer a un sector intensivo en mano de obra y en encadenamientos de valor. Y blindar al sector de las oscilaciones del mercado paralelo, contribuyendo a descomprimir la cotización de las propiedades al ritmo del "blue" y la discresionalidad de su precio.

En el caso del BAADE, poco puede decirse de su aceptación a horas de su anuncio y cuando todavía se está discutiendo el proyecto en el Congreso, por más que algunos medios den por descontado su fracaso. Pero sí parece clara su orientación: ofrecer un atractiva propuesta de inversión para quienes hoy tengan divisas atesoradas y volcarlas a proyectos de desarrollo. Más que por la tasa, menor a otras ofertas en plaza, la exención impositiva que promueve constituye realmente una invitación al blanqueo que puede contribuir a volcar más divisas al servicio del desarrollo nacional.

Como suele suceder en economía, no hay medidas que puedan tener un efecto garantizado de antemano. Sí se conocen las consecuencias de otras propuestas, que la historia ha demostrado absolutamente agotadas: la devaluación solo deteriora el salario real de los trabajadores, y si se realiza de manera abrupta contribuye a empobrecer y deprimir el ingreso de los trabajadores, que un proyecto político que se precie de popular y al servicio de los más humildes, no se puede permitir convalidar.