CEDIN

CEDIN: la demanda tendrá la palabra

23-05-13 00:00 Mientras los indicadores macroeconómicos del sector se desmoronan, el Gobierno apeló a los certificados para dinamizar las ventas. Qué piensan los desarrolladores sobre un instrumento que genera incertidumbre y cuyo éxito estará atado a la confianza del mercado.


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Por Lorena Obiol

La falta de créditos hipotecarios, que afecta principalmente a la demanda concentrada en la clase media, es una herida abierta que no logra cicatrizar. Para paliar lo que, desde hace años, es el talón de Aquiles del sector los desarrolladores pusieron manos a la obra (nunca mejor dicho) creando sistemas propios de financiación: en general ofrecen alternativas que permiten ingresar a los proyectos con un anticipo de 30 o 40 por ciento del valor de la unidad, y el resto lo financian en pesos durante el transcurso de la obra. Sumado a esto, la pesificación de las propiedades generó la proliferación de fideicomisos y desarrollos que ofrecen cuotas como forma de ahorrar en moneda nacional en un intento de seguir alentando el movimiento de un mercado lastimado.
Luego de casi 20 meses de instaurado el cepo cambiario, la noticia de un posible blanqueo mediante un bono y un Certificado de Depósito para Inversión (Cedin), emitidos por el Banco Central, revolucionó el avispero. Es así que, una vez aprobado y reglamentado el nuevo instrumento financiero concebido por el Gobierno, toda persona que tenga dólares en el exterior o guardados bajo el colchón o en alguna caja de seguridad puede ingresarlos al circuito legal sin penalidades, depositándolos en una entidad bancaria y recibiendo, a cambio, "Cedines". Con ellos, podrá adquirir tanto una propiedad nueva como usada. Y también terrenos, con lo cual podría servir para desarrollar nuevos emprendimientos.
Así las cosas, la doble función de esta medida apunta, por un lado a captar dólares negros y, por el otro, a reactivar el mercado inmobiliario y de la construcción. "Al intento de pesificación que no funcionó y que generó el desplome del mercado inmobiliario, está clara la intención de encontrar un instrumento. De ahí, saber cuál será la magnitud y el éxito que tendrá, no es claro. Primero porque habrá que saber cuántos capitales ingresarán para blanquear y luego, la velocidad de circulación que, a priori, pensaríamos que será bastante baja. Entonces, no queda claro cuál será la magnitud del mercado secundario, porque no es una cuasi moneda y, contra una operación inmobiliaria, permite ir al banco y cobrarlos. No promueve incentivos para quedárselos. Pero en la primera vuelta algún impacto tendrá", analiza Marina Dal Poggetto, directora del estudio especializado en economía y finanzas Bein & Asociados. Así enunciado, el hecho de que pueda tener "una sola vuelta" implicaría que solo funcionarían un tiempo muy breve, impulsados por el deseo de blanquear dólares negros y aplicarlos a la compra de propiedades. "No queda tan claro que aquel que tenga pesos compre “Cedines”. El mercado secundario dependerá de la demanda de los instrumentos. Partiendo de cero, seguro que algún impacto en el corto plazo tendrá. Seguro habrá operaciones encadenadas que, cuando una se destrabe, se destrabará la siguiente. Lo primero para destacar es el reconocimiento de que la pesificación no funcionó y que se busca un mecanismo sui generis para movilizar el sector", completa Dal Poggetto. "Es importante enfatizar que los certificados dinamizarán el sector en el corto plazo. Porque hoy el nivel de actividad es tan bajo, incluso por debajo del 2002, que independientemente del volumen que ingrese por el Cedín, su impacto será positivo. Aunque será de corto plazo. Después, habrá que sostenerlo a lo largo del tiempo. Para eso, hay que redireccionar el crédito y en esto es fundamental el rol del Banco Central. Sobre todo, para que las herramientas que se le otorgaron al banco a partir de la reforma de la Carta Orgánica se apliquen al crédito hipotecario. Seguro que algo en mente deben tener. Sería muy útil e interesante que usen esa herramienta para la asignatura pendiente que es la falta de crédito hipotecario", explica Agustín D´Attellis, economista y profesor investigador de la UBA y de la Universidad de Moreno. Para él, otra de las cuestiones a las que hay que ponerle el ojo es a la nueva ley de mercado de capitales. "El año pasado se aprobó una ley, que se promulgó el pasado 29 de diciembre, que apunta a reformar el mercado de capitales en la Argentina. Esa ley se está reglamentando en este momento, lo está haciendo la Comisión Nacional de Valores. Cuando ya esté lista, que se estima para julio, la idea es que empiece a generar instrumentos de ahorro en pesos que sean atractivos para inversores que busquen ahorrar en moneda nacional y que permitan a los municipios y a los privados financiar obras. Esas son todas cuestiones que están en danza. Pero volviendo al Cedín, como shock de corto plazo seguro que genera un efecto positivo. Lo importante es poder sostenerlo en el tiempo con estas medidas que dependen del BCRA y la CNV", agrega el también asesor para la elaboración de índices y estadísticas del Consejo profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU).

Manto de incertidumbre
Las dudas, entonces, sobre los efectos en el mercado secundario también se evidencian en su opinión. No hay dudas sobre la eficacia del instrumento para quien lo compra, pero sí para el que lo recibe que, en primera instancia, puede obtener rápidamente sus dólares del banco. "El argentino siempre va a preferir tener un dólar en la mano antes que un Cedín en la mano. Y con respecto al nivel de aceptación, no se sabe aún. Depende mucho del volumen que vaya a entrar. Si hay 3.000 millones de Cedines el efecto será importante", opina D´Attellis.
Si bien recién ayer se trató en el Senado (sin definición al cierre de esta edición) y la semana que viene pasaría a Diputados, se espera su aprobación y luego, 90 días para determinar su implementación y cuánto capital efectivamente ingresa. Mientras tanto, los actores involucrados ya se reunieron y tienen pensadas diferentes estrategias."En la CEDU, la mayoría lo ve con buenos ojos porque cree que podría movilizar y hacer resurgir el mercado. La mayoría lo ve más apuntado al sector del usado pero, de hecho, muchos desarrolladores todavía tenemos en venta unidades construidas o clientes que quieren revender. En lo que son inversiones en tierra quizás también sirva. Si esto sale, vamos a tener que hacer un leading case con algunos proveedores, pero pienso que lo van a aceptar porque los proveedores están acostumbrados a manejarse con papeles y con cheques", comenta Raúl Sáenz Valiente, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU). "Mi primera lectura es que después de más de 18 meses de recibir malas noticias en el sector, esta medida es positiva. Y también lo es que se den cuenta de que el sector no está bien. Desde lo conceptual, que piensen en soluciones es bueno. Ahora, desde el producto en sí mismo, que se pueda usar como si fuese un pagaré, que sirva como medio de pago. Si bien eso también es positivo, va a depender de la confianza. En la primera etapa será un circuito para inversores más que para Doña Rosa. Pero, insisto, que sepan y asuman que el negocio no está funcionando bien es un paso", agrega Gustavo Ortolá, director de GO Real Estate y tesorero de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV).
El nuevo instrumento financiero lanzado por el Gobierno nacional aún no está aprobado ni implementado. Aún así, ya genera incertidumbre y zozobra en algunos tanto como esperanzas y optimismo en otros. Habrá que esperar unos meses para conocer su verdadero alcance. Y “la sentencia” de la demanda.