Invertir con Incertidumbre

Invertir en tiemos de incertidumbre ¿Dónde? ¿Cúando? ¿Cómo?

16-05-13 00:00 Con una coyuntura marcada por cambios en las reglas de juego, algunos empresarios pyme deciden plegarse al wait & see mientras otros aseguran aprovechar variables crediticias favorables para modernizar su equipamiento. Especialistas del sector dan su punto de vista.


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Por Pablo Winokur
Estrés, inflación, dólar, angustia, aumento de los costos, problemas para trasladar las subas a los precios, trabas a las importaciones, llamados de funcionarios, una resolución de la AFIP cambia todos los planes para el año que viene, más estrés.
¿Viajar o invertir? ¿Comprar un auto o apostar a la empresa? A juzgar por la coyuntura, nadie podría seguir invirtiendo en un contexto así. Pero los especialistas sugieren no ser tan lineales en el pensamiento. Y, sin recurrir al gastado cliché de que ‘crisis es oportunidad’, recomiendan no dejar que el miedo paralice una empresa. Obviamente, cada firma deberá hacer su evaluación, pero el momento que atraviesa la Argentina no debe ser una excusa para quedarse de brazos cruzados.
“El contexto es malo. La macro es la variable más afectada de la economía real. En otras épocas, los problemas económicos se veían en corridas contra la moneda, los bancos y las reservas. Hoy, hay una ‘corrida contra la inversión’”, opina Facundo Martínez, economista Jefe de M&S consultores. Según este análisis, la inversión nacional y extranjera se retiró del país por motivos como el atraso cambiario, la brecha del tipo de cambio entre el dólar oficial y el blue y las restricciones para girar utilidades. Ieral de Fundación Mediterránea descata la encuesta de coyuntura de Fundación Observatorio Pyme, realizada en el tercer trimestre de 2012: sólo dos de cada 10 pymes industriales preveía invertir en el primer trismestre de este año, menos que a igual período de 2011, cuando tres de cada 10 pensaban hacerlo. “Aguardamos con expectativa las cifras de la primera medición de 2013”, comenta Marcos Cohen Arazi, de Ieral.
Muchas pymes son extremistas en estas instancias. En lugar de invertir menos o más cuidadosamente, interrumpen sus planes porque la mirada está en el corto plazo. Los especialistas sugieren planificar a cinco años, pisando el acelerador cuando los vientos son favorables y apretando el freno cuando se complica. “La demanda económica está estancada y las expectativas se deterioraron. Las inversiones que se anuncian, en su mayoría, tienen financiamiento oficial. Pero hay sectores que tienen que invertir”, dice Maximiliano Castillo, director de la consultora ACM.
“El empresario tiene que invertir siempre que pueda porque es la base del crecimiento. Se debe analizar la oportunidad, evaluando los riesgos. Y, si el beneficio es mayor que el costo, debe invertir porque, de lo contrario, no sobrevive”, agrega Martínez.

Paso a paso
Los temas a evaluar son el sector donde se encuentra la pyme, el tipo de inversión y de dónde se obtendrán los fondos. Uno de los puntos es medir si se trata de pymes cuyo negocio se basa en el sector interno o el externo. Con las segundas, aparece como traba el tipo de cambio, que se apreció. Cada vez, les es más difícil sostener los precios externos con los costos locales. Las del sector primario tienen que pagar retenciones por cada dólar que reciben. Los problemas son, básicamente, internos, ya que la mayoría de los países del mundo crece a ritmo moderado del 3,5%.
Con este marco, invertir para exportar parece ser un problema. Algunas pymes comentaron, en off the record, que hoy venden al costo, para no desmantelar su departamento de Comercio Exterior, a la espera de novedades en el mercado de cambio.
Las que se mueven en el mercado interno tienen mejores perspectivas, tanto las de bienes como de servicios. “Esto habla de una economía más orientada al consumo y que, ahora, está afectada por inflación, incertidumbre cambiaria y cuadro fiscal vulnerable. Por eso, las firmas están con comportamiento más retraídos”, opina Marcelo Elizondo, de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).
Exo, dedicada a la informática, por caso, apuesta al mercado local. Alejandro Strachnoy, su gerente General, celebra el lanzamiento de un producto hecho en la Argentina: una ultrabook touch de 14 pulgadas que requirió una inversión de $ 36 millones. La marca había lanzado una similar, pero sin touch, el año pasado y está construyendo una planta de producción de memorias y motherboards en el polo tecnológico de Parque Patricios. “Queremos evitar importar”, cuenta Strachnoy. El plazo con el que planea las inversiones es a 10 años. “En tecnología, hay que pensar en el largo plazo”.
Los empresarios saben que, además, es tiempo para hacerse de tecnología y fortalecer la presencia en la plaza local. “Invertimos porque apostamos al mercado argentino”, dice Strachnoy. De su último lanzamiento, espera vender 10.000 unidades, lo que le permitiría ganar participación.

Reducción de costos
Existen varias herramientas de inversión y, para cada momento, la respuesta será diferente. Hay inversión en maquinaria que amplía capacidad productiva y que, gracias a la tecnología, evita incorporar mano de obra. Es momento de priorizar inversiones que permitan bajar los costos fijos. “Es una buena oportunidad para traer una máquina y que no genere aumento en la nómina salarial. Si sos una pyme con demanda, que no sufre el control de precios, tenés que hacerlo”, comenta Martínez.
No obstante, también se debe considerar que hay equipos u obras que necesitan más personal y, a su vez, más calificado para ponerlos en funcionamiento.
Los especialistas recomiendan manejarse con tres escenarios. Uno, donde todas las variables externas salgan bien; una de “estrés” y otra intermedia. A la hora de decidirse, se debe tener en cuenta que el peor escenario no deje a la compañía al borde de la quiebra.
Una firma que apostó a la reinversión es Fabrinco, que produce objetos a medida a partir de máquinas de prototipado 3D, impresoras 3D o fresadoras mediante programación de control numérico. Iván Gorodner y Martín Schvartzman, sus fundadores, cuentan que, desde que comenzaron, en 2008, no pararon de invertir. Primero, apostaron ahorros, de u$s 80.000, a la construcción de una máquina para prototipado rápido que construye objetos a partir de un diseño digital. Después, reinvertieron los ingresos, ganaron en el plan Buenos Aires Emprende, que implicó una reinversión con apoyo de un aporte no remunerativo del Gobierno de la Ciudad (u$s 10.000), y tomaron créditos de varios bancos. Por último, desembolsaron $ 300.000 en maquinaria, de reinversión propia, créditos de Banco Credicoop y Banco Ciudad.
Lo que empezó siendo la construcción de una máquina hoy es un taller tecnológico de 240m2 con tres máquinas de prototipado y una impresora 3D.
Aunque trabajo no les falta, tienen dificultades para conseguir los insumos importados que necesitan para seguir produciendo al tiempo que sus costos crecen. Hace poco, se les rompió una máquina y tardaron semanas en conseguir los repuestos. Además, tuvieron parada la impresora 3D durante un mes, debido a que los plazos de importación se extendieron. “La única alternativa para crecer es mirar adelante. El miedo está, pero sabemos que no llegamos hasta acá por tener miedo. Este año estamos gestionando un crédito por $ 400.000 para comprar un centro de mecanizado”, cuenta Gorodner.

Cómo fondearse
Las pymes están acostumbradas a fondearse con recursos propios, un camino que limita el crecimiento. Para conseguir dinero fresco, se puede apelar a un crédito tanto en el exterior como en el mercado interno. La primera opción no es recomendable, ya que no se sabe cuánto valdrá el dólar en los próximos 12 meses.
A nivel interno, existen líneas con tasas de interés del 15% anual, que son muy beneficiosas por las altas inflación. Los bancos están obligados a otorgar esos créditos a las empresas productivas; el problema es que son pocas las que tienen sus números en orden para acceder a esas líneas. Incluso, empresarios consultados cuentan que los requisitos son tan altos que es casi imposible acceder, aun teniendo todos los papeles en regla.
Por encima del 15% de interés, habrá que evaluar qué conviene. Con una inflación del 25%, toda tasa de interés por debajo de ese número parece negativa. Pero no es tan así, ya que no todos los sectores pueden aumentar sus precios a ese ritmo.
Startex, una firma con 30 años en el mercado dedicada a la fabricación y comercialización de ropa de trabajo y de protección personal, evaluó todos estos puntos desde sus inicios y apeló al financiamiento bancario, con aportes crediticios de entidades estatales con tasas subsidiadas para industrias pyme, como Fuerza Pyme (Banco Provincia), los Créditos del Bicentenario (Credicoop) y del Banco Nación.
En 2010, la firma decidió ampliarse y desarrollar calzado de trabajo con la marca ATT (Argentina Todo Terreno). “Implicó inversiones en logística para la localización de la planta y nuevos depósitos de producto terminado, inversiones en recursos humanos, materia prima y maquinaria. Percibimos una demanda insatisfecha”, cuenta Dalia Grinbaum, directora de la compañía.
“Estamos duplicando la capacidad y no dudamos en crecer, creemos que es el momento para hacerlo. La Argentina tiene incertidumbre inflacionaria o cambiario, pero las condiciones para la industria son favorables, dice.
Los altibajos en la coyuntura generan incertidumbre que se refleja en el hecho de que los casos consultados prefieran mantener en reserva sus datos de facturación. A la hora de invertir se abre un abanico de posibilidades. Cada uno deberá elegir su camino.