Ciudad del Miedo

EDICIÓN IMPRESA 

Cómo dejar de ser la ciudad del miedo

El arquitecto y urbanista colombiano Gustavo Restrepo participó activamente en la transformación de Medellín. De paso por Buenos Aires, analizó la situación de las urbes de América latina.

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Quien hoy recorre la ciudad difícilmente pueda reconocer las imágenes de horror, violencia y narcotráfico proyectadas en la película La virgen de los sicarios. Poco o nada queda en la capital del estado de Antioquia de esa postal. Esa asombrosa mudanza fue posible gracias a la gestión de Sergio Fajardo, como alcalde primero y como gobernador después, quien logró lo que nadie pudo. Su eslógan “del miedo a la esperanza” pronto se convirtió en realidad.
En Medellín, como gerente de Proyectos Urbanos de la Empresa de Desarrollo Urbano, Gustavo Restrepo fue responsable de materializar el plan de desarrollo de la Alcaldía de Medellín en temas de seguridad, educación, movilidad, vivienda y espacio público entre 2008 y 2011. El gran lema de Fajardo, "lo más bello para los más humildes", se vio concretado en una serie de proyectos de infraestructura urbana de avanzada que Restrepo tuvo a cargo en zonas deprimidas o degradadas, similares a las villas argentinas o, mejor, a las favelas de Brasil. Así fue que obtuvo varios galardones, entre ellos el Holcim Awards Oro 2008 América Latina para la integración urbana de un área informal, la Comuna 13 de Medellín. Como embajador de este premio, Restrepo llegó a Buenos Aires para analizar la situación de otras ciudades de América latina similares a la entonces Medellín y para lanzar la sexta versión de los Holcim Awards. 

El camino de la esperanza
Según Restrepo, hay características similares en todo el continente: crisis económica, burbuja inmobiliaria, superpoblación en determinadas zonas, calentamiento global y contaminación. Pero lo que a él más lo preocupa es el calentamiento social, en cuyo combo vienen la pobreza, el narcotráfico y la criminalidad, y que requiere enormes inversiones para revertirlo. "El 56% de la vivienda en América latina tiene algún tipo de problema en las condiciones del hábitat o vive en alguna situación de riesgo. Medellín, por ejemplo, creció 890 veces en 92 años, con una población no homogénea de los expulsados de las guerras y el ámbito rural, panorama que es común a otras metrópolis", dijo el urbanista.
La gestión pública tomó la decisión de que lo recaudado mediante impuestos se dirigiría a los lugares con índices más bajos de desarrollo, con menores ingresos per cápita. Potenciar la educación fue el instrumento que usaron para dotar de igualdad de oportunidades a los jóvenes. También la equidad pasó por la movilidad y el transporte. Así, escaleras mecánicas y funiculares conectaron la parte marginada de la ciudad con el área central. "El plan de desarrollo municipal otorgó al espacio público y al edificio público el valor más relevante para el encuentro ciudadano y el mejor escenario para construir una sociedad en mejor convivencia", agregó Restrepo, mientras explicaba que la opinión de los habitantes fue tenida en cuenta, consensuando ideas, discutiendo las maquetas y proyectando con la comunidad. De hecho, el Parque de la Imaginación tomó el nombre de una consulta y resultó tal como la gente lo imaginaba. El Parque Balcón del Ajedrez se convirtió en un referente para el barrio. "Las cosas empezaron a
cambiar con la llegada de parques, transporte y escuelas", acentuó sobre el plan que sigue hasta 2030. Restrepo insistió en que la importancia de la continuidad en la gestión. Lo que comenzó el alcalde Fajardo lo siguió Alonso Salazar. Así, Medellín mostró que la seguridad y la educación son el marco básico para asegurar la igualdad de oportunidades, sin delincuencia y con esperanza. Lorena Obiol